Es un hecho, se me ve el cartón. De un modo arrebatadoramente sexy,sí, pero cartón al fin y al cabo.

Tengo 35 años, esa edad en la que, si la vida te ha tratado medio bien, puedes dar el pego -a gente de mi edad aún la hacían pasar por adolescente en series como 'Sensación de vivir'- pero también una edad en la que:

-los niños por la calle ya te llaman señor sin que se les caiga la cara de vergüenza -que debería-

-los concursantes de todos los realitys son más jovenes que tú.

-ya no hay tarjeta 'joven' del banco que valga para ahorrarte un eurillo en el cine. Hasta la tarjeta oro de la jubilación, hay que conformarse con la normal.

En cualquier caso, independientemente de la cantidad de pelos que a partir de hoy pueblen mi espalda, pienso disfrutar a tope de mi día de cumpleaños y, por qué no, de la vida, porque nunca volveré a ser tan jóven como hoy.


La viñeta es del excelente Albert Montt